Cómo afrontar el desconfinamiento

Estrategias emocionales para afrontar el desconfinamiento con resiliencia

Además de seguir en casa manteniendo rutinas, y seguir siendo cauteloso en las salidas del exterior, podemos pensar sobre estrategias psicológicas, que nos van a ayudar a afrontar esta nueva realidad, el desconfinamiento, de la mejor manera posible.

1

Conectar con nuestras emociones

Nuestras emociones se manifiestan a través de impresiones físicas. Son sensaciones tanto agradables (plenitud, calma, lucidez…) como desagradables (inquietud, nerviosismo, opresión…), que nos llevan a actuar, que nos mueven. Es preciso hacer un trabajo personal de autoconocimiento para poder tener información primordial sobre nosotros, sobre como estamos y darle un significado para saber si las queremos mantener en el tiempo o por el contrario nos gustaría sustituirlas por otras. Es importante mantener las emociones temporalmente aunque nos ocasionen desagrado, porque es la única manera de poder tramitarlas y disminuir la ansiedad que nos pueden generar.

2

Conocer la realidad

Tenemos que poder soportar el malestar y el desagrado que nos producen los conflictos para así poder hacerles frente. Adherirnos a la realidad es la única manera de afrontar los conflictos y poder ir poniéndoles solución poco a poco, en vez de evitarlos y que estos se hagan más grandes a medida que pasa el tiempo.

3

Pensar en busca de sentido

Fomentar el pensamiento constructivo, frenar la compulsión de pensamiento. Pensar sobre nuestras circunstancias y sobre nuestras emociones, es la manera de poder equilibrarlas y poder evitar la impulsividad. Darle sentido a nuestra existencia nos ayuda a guiarnos de una manera genuina y responder de manera moderada y constructiva a nuestro entorno.

4

Mantener o empezar nuevos proyectos

Empezar algo ilusionante (en todos los niveles: personal, familiar, social y profesional), pasarlo bien (estar a gusto, proponerse metas, buscar deseos… solos, en familia con amigos, en el trabajo), dedicar parte de nuestro tiempo a realizar deseos personales y a descubrir nuevos intereses, nos impulsa a mantenernos vitales y prevenir la apatía.

5

Moverse

Si la emoción es tan intensa que nos impide pensar, o los pensamientos se convierten en negativos y nos paralizan, ponernos en movimiento puede ser una buena estrategia: hacer deporte, bailar, dar un paseo… pueden ser buenas soluciones. Incluso sino podemos hacer nada de eso, cosas tan simples como: estirar, bostezar, resoplar o andar por casa pisando con fuerza… pueden ser buenos ejercicios para neutralizar los efectos de la ansiedad de manera instantánea y temporal.

6

Ser agradecidos con la vida

A diario hacer mención de las cosas valiosas que tenemos. Poder perdonar y perdonarnos nuestras limitaciones o equivocaciones.

7

Tener confianza

Vivir con la certeza de que volverán las cosas que deseamos y hemos tenido que posponer: los abrazos, el contacto, los planes, propósitos…

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