#YoMeQuedoEnCasa, con niños

7 factores que influyen en cómo los niños van a llevar la cuarentena (o el aislamiento o confinamiento) y cómo ayudarles.

Esta situación nos está poniendo a prueba a todos y tiene un sabor agridulce: por un lado has conseguido eso que tanto has deseado, pasar más tiempo con tus hijos, por otro vives la tensión de que permanezcan lo más ajenos posible a la situación, entreteniéndoles y ayudándoles con las múltiples tareas escolars, aún a costa de tu propio espacio y necesidades.

Conoce los factores que influyen en cómo los bebés, infantes y adolescentes puedan estar lo mejor posible durante el periodo de aislamiento. Si están a tu favor felicítate, pero si no es así, aprovecha para acompañarlos en esta situación  de manera que este tiempo les sirva para generar nuevos recursos psicológicos que le serán útiles el resto de su vida.

1. Edad

Obviamente, es muy complicado para todos los niños no poder salir a la calle, más para los más pequeños (entre los 18 meses y los 7 años), ya que prefieren juegos de acción y al aire libre. Sin embargo, también para los que son un poco mayores y para los adolescentes, es difícil, ya que la importancia de la vida social va aumentando.

Aprovechemos lo bueno de cada edad para ofrecerles las actividades y las palabras más adecuadas, para ayudarles a sobrellevar el aislamiento lo mejor posible

2. Personalidad

Los niños más obstinados, rígidos e inflexibles, van a sufrir más durante este proceso, ya que están acostumbrados a controlar más el entorno, y en una situación como la que estamos viviendo, en la que tienen que someterse a una norma rígida, que está por encima de su deseo, les va a ocasionar más frustración porque les cuesta más entender el sentido solidario de la norma. Sería un momento estupendo para hacerles entender a este tipo de niños la importancia de valores como el compañerismo, la empatía, y la generosidad, que no sólo hace felices a los demás, sino también a quienes los practican.

Empezar a colaborar un poco más en las tareas domésticas es un objetivo excelente para llevar a cabo poco a poco y sin exigencias

¡Somos un equipo!

3. Cantidad de aficiones

Aunque el tipo de afición también es importante (aquellas a realizar en casa o al aire libre), la cantidad de cosas con la que un niño pueda entretenerse es fundamental. Nadie duda que es un buenísimo momento para poder divertirse en casa: leer, cocinar, hacer manualidades, cantar, bailar, ver pelis, escuchar música, tocar un instrumento… pero con la ayuda de las mamás y los papás, los niños que aún no cuentan con estas aficiones pueden adquirirlas poco a poco. El interés por practicar un deporte se puede transformar en aprender mejor sus normas y técnicas, saber de las personas que han hecho historia, o hacer un comic sobre él… ¿Acaso no le puede gustar a los niños “capillitas” hacer un vía crucis en casa y grabarlo para que otros lo vean, escuchar marchas procesionales o aprender quien esculpió la talla de su imagen favorita?

Por eso, es un excelente momento, para que los mayores transmitan pasión por aprender cualquier cosa que les divierta y aumentar sus aficiones, asociando así estudio con diversión. Con esto no sólo estarán contribuyendo a aumentar sus lazos afectivos familiares, sino que también entrenan las funciones ejecutivas (tener habilidad de pensar antes de actuar).

4. Imaginación y creatividad

“Cuanta más imaginación, más tiempo de diversión”. El problema es que, si queremos tener hijos creativos, tenemos que ser mayores con creatividad.

Es el momento de sacar esa creatividad a relucir: pensar a qué jugar, qué juguetes usar, qué argumentos inventar y solucionar las dificultades que surjan (aburrimiento, conflictos con los hermanos, decepción con el resultado…) Y si hasta ahora no has tenido muchas oportunidades para ejercitarla ¡ahora es el momento! Sentirás que el esfuerzo merece la pena.

5. Gestión emocional

“Somos seres emocionales que razonan” (Dr. López Rosetti), por eso las emociones nos vienen de serie y si hemos entrenado a nuestros hijos desde pequeños para tratar de equilibrarlas mucho mejor, sino, es el momento de poder nombrar lo que sentimos para darle la importancia que tienen, legitimarlos y así gestionar su intensidad. No hay emociones buenas ni malas, todas son positivas si logramos que se alternen unas con otras y no sean excesivamente intensas. En los conflictos y situaciones complicadas de la vida, es cuando más útiles nos pueden ser nuestras emociones, y acompañar a nuestros hijos y servirles de modelos es esencial para el aprendizaje de éstos.

6. Tiempo de ocio en familia

Si ya estamos acostumbrados a compartir tiempo de ocio en familia: tardes, fines de semana, vacaciones… lo vamos a tener más fácil, en caso contrario, es el momento para empezar a buscar actividades y descubrir con las que más disfrutamos. Aprender algo juntos sin juzgar, jugar a juegos de mesa intentando disfrutar sin importar quien pierda o gane, pensar en algún proyecto familiar para el que sea importante trabajar en equipo… Para los adultos, además de aprender a dejar al lado las responsabilidades y darle al disfrute el peso que se merece, supone sembrar las bases para la confianza familiar, lo cual nos va a proporcionar poder comunicarnos con ellos cuando pasen la pubertad.

7. Tiempo de aislamiento

Estar 4-5 días de aislamiento puede ser llevadero si se cuentan con los factores antes comentados. Estar 15 ó 20 es complicado y requiere mucho esfuerzo para cualquier familia. Llegar a los 30 días de aislamiento es todo un reto. A medida que pasen los días los niños van a ir necesitando cada vez más presencia e implicación de los padres, y éstos van a estar más agotados y carentes de recursos.

Por esto, es importante la conciliación entre el bienestar emocional del niño y la del adulto, y a medida que pasan los días es necesario aumentar la conciencia de la importancia de:

“Cuidarse, para cuidar mejor”.

Desde aquí quiero rendir un homenaje a todas aquellas madres y padres que no pueden dejar de acudir a sus puestos de trabajo estos días y no pueden permanecer con sus hijos toda la jornada. Y a esos pequeños y adolescentes, que no cuentan con la presencia de sus padres en momentos en los que realmente les haría falta para poder gestionar mejor sus emociones. 

Estos niños son para mí verdaderos héroes, y espero que puedan ser compensados con el cariño y el reconocimiento de toda la sociedad, cuando la situación lo permita.

fbeasevilla

#DeEstaSalimosMásFuertes

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